DIA 4. La noche del Solsticio. Inicio del tiempo de Yule



La cultura celta, además de la tribus nórdicas y el paganismo germánico, denominaban al solsticio de invierno Yule. Según la cultura celta, se celebra el renacimiento del dios Sol, tras su muerte en Samhain (31 de Octubre), fiesta donde se pone fin a una etapa, para dar un nuevo comienzo a la rueda del año.

Durante Samhain el dios Sol muere para volver a renacer en Yule y recordarnos que la rueda de la vida comienza a girar de nuevo. Una nueva espiral reinicia y tenemos una nueva oportunidad de crear aquella vida que queramos que de comienzo.

Durante cada solsticio, la danza en espiral entre el roble y el acebo tiene lugar… uno muere y otro renace del vientre de la madre tierra. El viejo y sabio acebo que ha reflejado su vida en el verdor de sus hojas durante todo el invierno, culmina su reinado durante esta noche sagrada y se entrega a la quietud. El rey roble empieza a volverse fuerte y enérgico y se alza como guardián del bosque hasta el próximo verano, momento en que los papeles se intercambiaran.

Simbólicamente, Yule marca el re-nacimiento del Dios Sol del vientre de la Madre. Las noches comienzan hoy a decrecer y la luz gana de nuevo terreno. Yule nos recuerda nuestro propio proceso de creación, la iniciación del parto, la cámara de reflexión e introspección, y la oscuridad del vientre antes de ver la Luz de la vida. Es momento de honrar las damas blancas o madres ancestrales que con su blanco manto y su gélido aliento nos invita a resguardarnos en el interior, a meditar, a reflexionar, a ensoñar…

El solsticio de invierno representa la antorcha de la esperanza hacia el renacer, hacia el nacimiento de un nuevo ciclo lleno de vida. El Sol emprende su camino de regreso a la Tierra. Regresa la luz, y con ella, la apariencia de muerte y esterilidad de la tierra se difumina, devolviendo la esperanza de la vida en todo su verdoso esplendor.

Yule nos invita a mirar hacia el interior, no para afrontar la sombra como durante el tiempo de Samhain, sino para tomar conciencia de nuestras semillas. Para reconocerlas, gestarlas en conciencia y planear su próximo nacimiento durante Imbolc. Es tiempo de dar rienda suelta a nuestras semillas para que ellas mismas se creen. Es tiempo de que el espíritu descienda e inicie el proceso de búsqueda y gestación en el que un día será su cuerpo manifiesto en la Tierra.

Feliz Yule para todas!!!

PROPUESTA PRACTICA

La espiral es uno de los símbolos femeninos más antiguos e importantes, representación del eterno ciclo vida-muerte-renacimiento. 

Simboliza el continuo crecimiento, el poder de la fuerza vital, la expansión y el renacimiento permanente. Un símbolo que no tiene ni principio ni final, y que nos recuerda que cuando un ciclo termina otro inicia, la eternidad de la vida. También usado por los celtas como representación del Sol y las estrellas.

Te propongo crear tu espiral girando hacia la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj, lo que la hará una espiral de crecimiento y expansión, simbolizando el nuevo ciclo que el sol reinicia. Si sientes que quieres hacerla en el otro sentido, simplemente permítelo.

Hoy te propongo esta práctica en dos partes...
  • Cuando salgas a algún espacio natural a recoger regalos para continuar creando tu muñeca, aprovecha y recoge también cosas para crear una pequeña espiral en tu hogar. Pueden ser pequeñas ramas, hojas, musgo, semillas… cualquier cosa que sientas que llame tu atención y que representaran las bendiciones del espíritu para contigo misma, tu casa y sus habitantes y tus futuras creaciones. Cuando regreses a casa, ve hacia el lugar que hayas escogido como tu centro con lo recogido, respira profundo un par de veces, y con lo que hayas traído y el ovillo de lana (o cualquier otra cosa que tengas en casa, crea una espiral. Puedes incorporar cualquier elemento que tu sientas... plumas, conchas, minerales, semillas, hierbas... confía en tu sabiduría interior y siéntete libre para crear. Además de esto, añade la vela grande en el centro y 12 velas pequeñas en espiral hacia afuera, que serán las que vayamos encendiendo a continuación durante cada noche. Si no tienes vela grande usa todas pequeñas. Si te apetece puedes compartir una imagen de tu bello espacio con el grupo, así como tu experiencia durante su activación.
  • A continuación, colócate delante del mismo y permítete un tiempo de re-conexión y reflexión para contigo misma. Conecta con tu Holda interior para recapitular este ciclo que hoy termina, liberar lo viejo y escoger esas semillas en forma de proyectos, intenciones u objetivos que quieres nutrir para su próxima manifestación. Después, toma lápiz y papel y escribe estas intenciones. Recuerda hacerlo en positivo y presente.
La segunda parte será la meditación
  • Como anteriormente, te invito a esperar al atardecer. Después crea una espiral en el suelo, que puedas recorrer caminando. Puedes usar aqui el ovillo de lana o cualquier otra cosa que tengas en casa como cintas, mantas, fulares... 
  • Cuando la tengas lista, coloca alrededor de la espiral cuatro velas, una por cada esquina y elementos. Las tres que ya hemos encendido: aire, fuego y agua y la que encenderemos hoy  para representar y conectar con la tierra.
  • Cuando sientas que estas lista para empezar, apaga las luces, sitúate delante de la espiral y respira profundo durante unos minutos. A continuación enciende las velas en sentido de las agujas del reloj. Empieza por el aire, después fuego, agua y por ultimo la tierra. Vuelve a la entrada de la espiral y sé consciente de como el espacio ha cambiado, mientras solo inhalas y exhalas profundamente. 
  • Pon la meditación, cierra los ojos y disfrutala. 

Si te apetece, comparte algo de la experiencia con el grupo. 

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